
Hay algunas veces en que las dos caras de una misma situación se vuelven una. Casi siempre, en realidad, ocurre que algo que vivimos o pensamos en dualidad, nos afecta por completo, en el cuerpo y en el pensamiento como si nos pusieran un traje que nos envuelve.
Algo de nuestra vida individual, de nuestro sistema orgánico hace que sea muy difícil conectarse con lo macro, y las noticias, los vaivenes de los acontecimientos pesan sobre nosotros aumentados. Nuestra conciencia se empasta y nuestra percepción se ve alterada. ¿Qué vemos? ¿Cómo percibimos?
En los hechos, nuestra percepción es completamente variable, subjetiva y difícil. Vieron esas líneas interminables de hormigas que llevan fragmentos de hojas, de palitos, de migas de pan y van en fila y uno las ve desde arriba, y evita pisarlas con dificultad porque nuestros movimientos de gigantes, en ese momento, parecen tan difíciles de controlar… y pensamos:
“Estas hormigas son tan chiquitas…”
De algún modo uno siente que son grandes, quizás por efecto del gran esfuerzo que uno ve que hacen, quizás por mérito de la organización que las hace perceptibles, ineludibles. Detener al mundo de los humanos, gran mérito…
Esta semana, en los diarios de nuestro micro mundo se leen dos noticias relacionadas con el cosmos, con ese gran sistema que sabemos está allí conteniéndonos pero del que sabemos poco. Una es el eclipse parcial de luna. La otra es el aniversario del aterrizaje en la luna en el año 69.
Me parece extraordinario cuando la realidad de la ciencia, de la política y de la sensibilidad de unen en noticias multicolores como sobre la luna. Hace 50 años, llegar a la luna parecía impensado. Aún hay quienes, descreídos, sostienen que es un invento. Si trazamos la línea hacia atrás, podemos reconocer y rescatar el esfuerzo de los filósofos de la antigüedad, sabios, matemáticos y astrónomos, cuestionarse sobre esto.
Lo más grande es el espacio, porque lo encierra todo. – Tales de Miletos
La Tierra es un lugar más bello para nuestros ojos que cualquiera que conozcamos. Pero esa belleza ha sido esculpida por el cambio: el cambio suave, casi imperceptible, y el cambio repentino y violento. En el cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio. – Carl Sagan
Sin embargo las preguntas parecen volver a empezar cada vez; con cada ciclo cultural, un enfoque. Cómo atraviesa nuestra cultura esta sensación de pequeñez es notable. Podemos ver ejemplos como el cielo estrellado de Van Gogh – a dónde miran esas pinceladas, a dónde proyectan al ser humano – o algunos otros como el mural inmenso llamado Hombre controlador del universo de Diego Rivera, o incluso, Men in black. A tal punto resulta difícil proyectarse sobre otros mundos. ¿Cómo confrontamos lo desconocido en nuestra cultura judeo-cristiana-hetero-normativa de occidente?
Para mi, todos cuestionan el lugar que podemos darnos ante los fenómenos que no conocemos, ni controlamos. Quizas haga falta dejar atrás la dualidad
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